Se podrían vaticinar los incendios forestales provocados ?

edited septiembre 2012 in Salud ambiental
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El siguiente relato corresponde a un experimento científico probado que demostró que los vegetales son capaces de detectar la intención de la mente humana.
Sería posible colocar dispositivos en ciertos árboles de los bosques y serranías y advertir cuando alguien ha pensado hacerles daño y estar preparados para protegerlos?
Este experimento es un salto abismal en la concepción de la realidad y llena de esperanza a la gente honrada y de miedo a la gente indeseable que está tras la desertización intencionada de Europa, y que gracias a estos nuevos métodos de detección de "malas intenciones" en el futuro podrán llegar a desaparecer del planeta, o al menos que sus actos de destrucción puedan ser detenidos antes de que se lleven a cabo.

Espero lo disfrutéis tanto como yo.

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Cleve Backster fue uno de los primeros en proponer que las plantas son afectadas por la intención humana, una idea considerada tan absurda que fue ridiculizada durante cuarenta años. Backster se hizo famoso gracias a una serie de experimentos que pretendían demostrar que los organismos vivos registran los pensamientos de una persona y responden a ellos.
La telepatía de las plantas me interesaba menos que un descubrimiento tangencial de Backster que había pasado desapercibido entre tanta publicidad negativa: la prueba de la existencia de un constante flujo bidireccional de información entre todos los seres vivos. La totalidad de los organismos, desde las bacterias hasta los seres humanos, parecían estar en continua comunicación cuántica. Esta incesante conversación proporciona un mecanismo a través del cual los pensamientos pueden ejercer un efecto físico.
Este descubrimiento se produjo por casualidad en 1966. Backster, en esa época un hombre alto, delgado, con un corte de pelo militar y un entusiasmo un tanto infantil, se distraía fácilmente. A menudo seguía trabajando en su oficina cuando el resto del personal ya se había ido a casa y podía finalmente concentrarse sin las constantes interrupciones de sus compañeros de trabajo y sin la molestia del ruido del tráfico de Times Square, cuatro pisos más abajo.

Backster tenía la reputación de ser el mayor experto del país en el uso del polígrafo. Durante la Segunda Guerra Mundial, se había interesado mucho en la psicología de la mentira, y en el uso de la hipnosis y del «suero de la verdad» en el contraespionaje, y había usado estos conocimientos para refinar la prueba del polígrafo hasta convertirla en todo un arte. Había puesto en marcha su primer programa de contraespionaje para la CIA varios años después de la guerra, y luego había fundado la Escuela Backster de Detección de Mentiras, que, cincuenta años después de haber abierto sus puertas, sigue siendo la principal escuela del mundo en la enseñanza de técnicas poligráficas.

Una mañana de febrero, alrededor de las siete, después de haber trabajado toda la noche, Backster hizo una pausa para tomarse un café y regar la dracaena y el ficus de su oficina. Mientras llenaba la regadera, se preguntó si podría ser posible medir el intervalo de tiempo que tardaría el agua en subir por el tallo desde las raíces y llegar hasta las hojas, sobre todo en la dracaena, una planta con un tallo muy largo. Se le ocurrió que podía hacer esto conectando la dracaena a uno de sus polígrafos; una vez el agua llegara al lugar entre los electrodos, la humedad contaminaría el circuito y sería registrada como una caída en la resistencia.
Un detector de mentiras es sensible al menor cambio en la conductividad eléctrica de la piel, que es causada por un aumento de la actividad de las glándulas sudoríparas, que a su vez están controladas por el sistema nervioso simpático. La parte de la prueba del polígrafo referente a la respuesta galvánica de la piel muestra la resistencia eléctrica de la piel, al igual que el óhmetro de un electricista registra la resistencia eléctrica de un circuito. Un detector de mentiras también moni torea los cambios en la presión sanguínea, la respiración y las pulsaciones por minuto. Niveles bajos de conductividad eléctrica indican poco estrés y un estado tranquilo. Niveles altos de actividad electrodermal muestran que el sistema nervioso simpático, que es sensible al estrés o a ciertos estados emocionales, está sobrecargado —algo que sucedería cuando alguien está mintiendo—. Una lectura del polígrafo puede ofrecer pruebas de la presencia de estrés en el sistema nervioso simpático incluso antes de que la persona analizada sea consciente de ello.

En 1966, lo más avanzado en tecnología era un conjunto de placas de electrodos que se colocaban en dos dedos del sujeto, y a través de las cuales pasaba una débil corriente eléctrica. Los menores aumentos o disminuciones de la resistencia eléctrica eran captados por las placas y registrados en un gráfico sobre el que una aguja trazaba una línea continua de dientes de sierra. Cuando alguien miente o experimenta alguna emoción fuerte (como excitación o miedo), el zigzagueo se hace mucho más pronunciado y la línea se dispara hacia la parte alta del gráfico.

Backster colocó una de las largas hojas de la dracaena entre los dos electrodos del detector de mentiras y la rodeó con una goma elástica. Después de regar la planta, esperaba ver una línea ascendente en el gráfico del polígrafo, lo que correspondería a una caída en la resistencia eléctrica de la hoja a medida que el contenido de humedad aumentaba. Pero, al verter el agua, sucedió exactamente lo contrario. La primera parte del trazado tomó una dirección descendente y luego ascendió repentinamente, algo muy parecido a lo que sucede cuando una persona tiene miedo a que detecten que está mintiendo.
En ese momento Backster pensó que estaba presenciando una reacción de tipo humano, aunque más tarde descubriría que el material aislante entre las células de las plantas produce una descarga eléctrica que semeja la reacción humana de estrés. Decidió que si la planta estaba realmente mostrando una reacción emocional, tendría que buscar algún tipo de poderoso estímulo emocional para intensificar esta respuesta.

Cuando una persona se hace la prueba del polígrafo, la mejor forma de determinar si está mintiendo es hacerle una pregunta directa y específica, de modo que cualquier respuesta que no sea verdad produzca una inmediata y poderosa reacción de su sistema nervioso simpático: «¿Fue usted quien disparó dos balazos a Joe Smith?».

Para provocar el equivalente a la alarma en una planta, Backster sabía que necesitaba amenazarla con algo que pusiera en peligro su vida. Intentó sumergir una de las hojas de la planta en una taza de café, pero eso no produjo ninguna reacción interesante en el gráfico solamente una continuación del movimiento descendente de la línea. Si este trazado correspondiese a un ser humano, Backster habría concluido que el sujeto estaba cansado o aburrido. Era obvio que necesitaba una amenaza inmediata y poderosa. Entonces se le ocurrió que podía encender una cerilla y quemar la hoja en cuestión.

En el mismo instante en que tuvo esa idea, la línea del polígrafo se disparó hacia la parte alta del gráfico hasta casi salirse de él. No había quemado la planta; sólo había pensado en hacerlo. Según el polígrafo, la planta había captado el pensamiento, lo había considerado una amenaza directa y se había alarmado mucho. Backster corrió hasta el escritorio de su secretaria en busca de cerillas. Cuando regresó, el polígrafo continuaba registrando el estado de alarma de la planta. Encendió una cerilla y la colocó debajo de una de las hojas. La línea continuó su trayecto zigzagueante. Backster volvió a dejar la caja de cerillas en el escritorio de su secretaria. El trazado se hizo más regular y comenzó a aplanarse.


Texto tomado del libro "El experimento de la intención"

Comentarios

  • 3 Comentarios ordenados por
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    edited septiembre 2012
    El relato es impresionante. Puede ser verdad perfectamente pero claro, tal como está contado parece ciencia ficción.

    Jesús, ¿se podría reproducir ese experimento para saber si esto es cierto?

    No creo que sea difícil reproducirlo, yo la verdad no sé como habría que hacerlo, pero puede ser que con un simple multímetro se pueda saber, pegando dos placas conductoras a un hoja y midiendo la diferencia en la resistencia o algo así, pero vamos no me echéis mucha cuenta.

    Joder este descubrimiento es muy grande, hay que reproducirlo...

    Yo siempre había pensado si una planta sufre cuando es comida o cuando iban a arrancarla o algo así.
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    Emocionante, y a la vez muy triste por la situación actual de la vida vegetal.
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    edited septiembre 2012
    No se si sierá verdad o no el experimento, me imagino que sí, yo siempre he pensado que todos los seres vivos tienen espíritu, incluído los vegetales, solo que un espíritu diferente al nuestro.
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