Radioactividad piezas cerámicas odontológicas
ceramica dental radioactiva
El término cerámica dental es muy general y engloba varios materiales, desde la porcelana hasta la loza, no obstante sus componentes suelen ser los mismos solo que presentando distintas proporciones.


Composición
Si nos centramos en los materiales cerámicos que se califican de biocompatibles y libres de metal su composición común constará de:

Feldespato (silicato de aluminio y silicato de potasio).
Sílice (cuarzo).
Caolín (silicato de aluminio hidratado).

Sus porcentajes dependerán del tipo de acabado y laboratorio.
Los materiales cerámicos odontológicos presentan una amplia gama de posibilidades según color o transparencia. Para conseguir éstas se añaden otros compuestos tales como:

Titanio (color marrón amarillento).
Óxido de uranio (color amarillo anaranjado).
Manganeso (color gris).
Óxido de hierro y níquel (color marrón).
Cobalto (color azul, sensación de translucidez).
Óxido de cobre y cromo (color verde)
y
Uranio y lantánidos (fluorescencia y transparencia).

El material se fragua a una temperatura de entre 850 y 1.350 ˚C, después se modela y finalmente se trata su superficie con un esmalte que suele formarse por: óxido silícico, óxido de aluminio, óxido de calcio, óxido de magnesio, óxido de potasio. Una vez cocido la superficie se convierte en Silimanita, un silicato de aluminio.


Bio compatibilidad

Al principio de mi investigación de materiales me preocupaba mucho la presencia de metales, solventes, colorantes, etc... y durante un tiempo de estudio pensé que las cerámicas eran totalmente inocuas ya que su punto de fundición es muy alto e incluso con bebidas muy calientes parecen no rezumar tóxicos, a punto estuve de usarlas en mi boca hasta que, leyendo su composición en un texto extraoficial y los problemas que éstas habían tenido a principios de siglo XX por las escandalosas emisiones de radioactividad, me decidí a llevar a cabo mi propio estudio, pues aunque los laboratorios me indicaban que todo estaba en orden y que su producto era totalmente biocompatible porque era libre de metales, mi suspicacia y experiencia fundada tras los errores e ignorancias, o incluso me atrevería a llamarles mentiras de otros en el pasado, no me dejaban fiarme ya de nadie.

Además, había leído en el último libro de la Dra. Hulda R. Clark, que ella había encontrado emisiones radioactivas (polonio y uranio) en todas las amalgamas y algunos  composites, razón demás para comprobar por mí mismo si lo que me iba a meter en la boca podría emitir radioactividad o no.

Y así fue, testé varias piezas para sistemas CAD/CAM Cerec en las cuales detecté niveles de radioactividad, a mi parecer en absoluto despreciables pues estas piezas, en ocasiones hasta 9 o 10, se colocan a escasos centímetros del cerebro, muy sensible a la radioactividad. Los niveles eran mayores cuanto más oscuras eran las piezas.

Se incluye mi investigación y resultados de estos materiales cerámicos tanto al final del libro (Anexo 1) como al final de este artículo.

Decir también, que este resultado fue enviado a las dos casas más importantes responsables de la formulación de las piezas de este sistema, respondiendo que conocen y saben que los niveles de radiación están bajo los niveles legales permitidos. Así es, lo están, pero rozando el máximo permitido. No obstante, ya sabemos la problemática de los niveles legales y los criterios poco lógicos, a veces absurdos y disparatados, sobre los que son concretados, como por ejemplo los límites de emisión de microondas de telefonía, en Salzburgo (0,06 v/m), en España (41 v/m) o, por ejemplo, los límites máximos permitidos de mercurio en pescado de consumo humano (1 mg./k),  por no hablar de los límites de mercurio inexistentes en el caso de las amalgamas dentales.
 
Debo aclarar también que el problema de la radioactividad no es tanto el grado de intensidad sino el tiempo de exposición e igual que exponerse a intensa radiación durante 1 milisegundo no tendría consecuencias, si las tendría exponerse a un campo relativamente bajo durante los 30 años que pueden durarle sus empastes. 
Si en el futuro podemos encontrar nuevas marcas de cerámicas dentales para estos sistemas que no incluyan isótopos radioactivos en su composición, sería sin duda una de las más biocompatibles alternativas a los empastes metálicos. Por desgracia, de momento no las he encontrado y agradecería si alguien lo hace me lo hiciera saber.


Instrumentación
Contador Geiger Inspector+ (Less EMF)
http://www.lessemf.com/196-i.html
   
Material a analizar
A) 4 x piezas de cerámica (Sin metal) 1M2C y 2M1C Tri-12 para sistemas CAD/CAM de la casa Vita
B) 4 x piezas de cerámica (Sin metal) IPS Empress LT A3y H3/I12 para sistemas CAD/CAM de la casa Ivoclar
   
Resultados
Fondo:
Tiempo de observación 10 minutos.
Registro mínimo 0,077 µSv/h
Registro máximo 0,173 µSv/h
Media 0,125 µSv/h
   
A):
Tiempo de observación 10 minutos.
Registro mínimo 0,191 µSv/h
Registro máximo 0,305 µSv/h
Media 0,248 µSv/h
Sin el fondo 0,123 µSv/h
   
B):
Tiempo de observación 10 minutos.
Registro mínimo 0,221 µSv/h
Registro máximo 0,359 µSv/h
Media 0,290 µSv/h
Sin el fondo 0,165 µSv/h
   
   
Datos y conclusiones

Hasta cierto punto, las radiaciones naturales (emitidas por el medio ambiente) son inofensivas. El promedio de tasa de dosis equivalente medida a nivel del mar es de 0,00012 mSv/h.

La dosis efectiva es la suma ponderada de dosis equivalentes en los tejidos y órganos del cuerpo procedentes de irradiaciones internas y externas. En la Unión Europea, la Directiva 96/29/EURATOM limita la dosis efectiva para trabajadores expuestos a 100 mSv durante un período de cinco años consecutivos, con una dosis efectiva máxima de 50 mSv en cualquier año, existiendo otros límites concretos de dosis equivalentes en determinadas zonas del cuerpo, como el cristalino, la piel o las extremidades, además de límites concretos para mujeres embarazadas o lactantes. Para miembros del público, el límite de dosis efectiva es de 1 mSv por año, aunque en circunstancias especiales puede permitirse un valor de dosis efectiva más elevado en un único año, siempre que no se sobrepasen 5 mSv en cinco años consecutivos.

Es por ello, que, tomando los resultados obtenidos en el material cerámico la cantidad de radioactvidad recibida por un paciente con cerámicas desde el interior de su boca por año y añadida al fondo podría ser:

A) La cantidad de radioactividad que las piezas Vita emiten por si solas es de: 0,123 µSv/h

Para calcular la cantidad en mSv dividimos entre 1000
0,123 µSv/h / 1000 = 0,000123 mSv/h

Recordemos que este resultado es en horas. Para calcular la cantidad total de mSv por año se multiplica por las horas del año (8.760)
0,000123 mSv/h * 8760 h/año = 1,07 mSv/año


B)
La cantidad de radioactividad que las piezas Ivoclar emiten por si solas es de: 0,165 µSv/h

Para calcular la cantidad en mSv dividimos entre 1000
0,165 µSv/h / 1000 = 0,000165 mSv/h

Recordemos que este resultado es en horas. Para calcular la cantidad total de mSv por año se multiplica por las horas del año (8.760)
0,000165 mSv/h * 8760 h/año = 1,44 mSv/año



Aunque alguien podría pensar que estos resultados se encuentras muy poco por encima del 1mSv/año recomendado, no debemos olvidar que estas medias deben ser añadidas al fondo de 0,125 µSv/h

El mismo cálculo para el fondo:

Para calcular la cantidad en mSv dividimos entre 1000
0,125 µSv/h / 1000 = 0,000125 mSv/h

Recordemos que este resultado es en horas. Para calcular la cantidad total de mSv por año se multiplica por las horas del año (8.760)
0,000125 mSv/h * 8760 h/año = 1,09 mSv/año


Mi conclusión personal es que, una persona que tuviera estas piezas cerámicas en su boca estaría añadiendo radiacción a la cantidad que le llega de forma natural, quedando expuesta a 2,16 mSv/año en el caso de Vita y a 2,53 mSv/año en el caso de Ivoclar, cantidad que supera la recomendada para el público (1 mSv/año).

Aunque es cierto que la cantidad de radioactividad recibida por una persona puede aumentar temporalmente sin consecuencias, y que la cantidad emitida por las piezas cerámicas testadas aparentemente es insignificante, pienso que el problema podría residir en:

1. El lugar donde estos bloques se colocan. Dentro de la boca y muy cercanos al sistema nervioso central.
2. El tiempo de emisión, por periodo indefinido (varias décadas) al que se someten los pacientes con estas piezas en su boca.

Este reporte es privado e informativo, es por esto, que, de forma totalmente amistosa, ruego a las compañías que comercializan los productos testados, y de las que no dudo dispongan de un departamento de calidad altamente cualificado y comprometido, lleven a cabo un estudio independiente urgente para corroborar mi investigación y detectar el punto exacto de su cadena de fabricación en el que sus materiales están siendo contaminados con isótopos radioactivos que podrían estar ocasionando un deterioro en la salud de los pacientes involucrados.


Investigación publicada junto con el análisis de otros materiales en el libro Mercurio en la boca. Lo que nadie le dijo de sus empastes metálicos

Este informe fue enviado y puesto en conocimiento del presidente de la asociación MERCURIADOS a principios de 2010. De momento dicha asociación ha omitido su conocimiento respecto al tema y no ha informado a sus socios de el. Contrariamente recomienda las cerámicas como material biocompatible. Por este y otro motivos nos dimos de baja de la asociación. Aquí puede leer el informe.

   
   
Documentación gráfica
Radioactividad fondo Detalle contador Geiger


Radioactividad Vita Radioactividad Vita


Radioactividad Ivoclar Radioactividad Ivoclar
   

Investigación publicada junto con el análisis de otros materiales en el libro Mercurio en la boca. Lo que nadie le dijo de sus empastes metálicos

 

 




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